Cuenta atrás…

Las décadas son irremediablemente constantes, nada las detiene. Transcurren perezosamente por la historia marcando el tempo en números redondos y nosotros, los humildes humanos estamos a su merced.

Aún recuerdo la indiferencia que me causaba el acabar la primera década, no era algo que me preocupara especialmente, aúnque es verdad que causaba cierto interés ver sobre la torta-tarta un dígito doble, al final me hacía sentir un poco más grande pero dentro de la inocencia de los primeros 9 dígitos.

Nada te advertía que tener dos dígitos implicaba iniciar la que creo es para la mayoría la década más dura, década llena de miedos, de mucha confusión y de lágrimas y sobre todo, de mucha ganas de entender que nos pasa y por que los otros no se enteran. Cuando se hacen ejercicios de vuelta en el tiempo imposibles, siempre me sorprende oír a esas personas que dicen que si pudieran volverían a tener 15 años… simplemente me parecen que están locas.

Acabada no con cierta dificultad la década de los 1 llegan al fin los soñados dígitos 2… me decepcionaron sinceramente, no niego que a partir de los veintitantos me solté el moño y todo lo que no hice a los 15 lo hice a los 20, el llegar tarde a los hitos sociales y culturales ya se venían reflejando en esos días, los chicos, los intentos de planes de futuro, los derrumbes de los sueños ingenuos, etc .. Pero ya se deslumbraban los pasos futuros. Universidad, aventuras, pseudoenamoramientos, sexo, cultura, música, amigos, no volver a casa en días, cervezas en las esquinas cantando hasta el amanecer, pasillos solitarios de la Ciudad Universitaria… No me quejo, lo pasé en general realmente bien.

La década de los 3 empezó con un cambio radical de vida, ya por fin soy adulta incluso a los ojos de mi familia y lo poco que me ataba a mi vida de los 2 se tira por la ventana y se inicia la aventura más radical, decido cumplir años lejos, España y aprovecho conocer esos nuevos amigos producto de las tecnologías comunicacionales (sin FB ni Twitter) de foros y chats. Madrid me roba el corazón y en nueve meses dejo atrás Caracas y me planto en mi nueva ciudad, sin trabajo, con un solo amigo, sin casa, sin papeles y con míseros ahorros pero extrañamente sin miedo. He tenido suerte, he dado con un amigo leal, una compañera de piso que fuera de su desorden habitual es buena gente y con una familia que me adopta y tres gatos que se convierten en mis gatos tambien.

Esta es la década que tiene sus días contados, en breve será desplazada por el 4, dentro de sus altos y bajos yo en lo personal la he disfrutado, ha sido la década del gran amor de mi vida y de la gran ruptura también, la década de aprender a aceptar lo que toca y de luchar por conseguir lo que se quiere y se merece, la década de aprender a mimar y ser mimada (si, mi familia nunca ha sido de mimosos y no lo he traído de fábrica), de ejercer nuevas labores que nunca pensé verme obligada a realizar, la década de la adaptación al medio (no sin cierta rebeldía) y de la fortuna de ya como adulta fortalecer las relaciones con mis allegados y de las grandes y maduras conversaciones con mi madre.

Pero… siempre hay un pero, los últimos meses me estoy sintiendo muy presionada por la sociedad, más obligada de lo habitual a cubrir metas, acaban los 30 y ni me he casado ni tengo pareja, no he tenido hijos, no tengo casa propia, no tengo coche ni carnet, no trabajo en lo que he estudiado y eso a la Sociedad como que le chirría y me lo hace saber. Los que no cumplimos los patrones culturales y no vamos marcando los hitos sociales pre-establecidos nos volvemos una amenaza social o en su mejor aspecto, unos parias de lo que “debe ser” a pesar de vivir en una época en que la libre elección de la vida que llevamos es un derecho. Las cosas pasan por que lo elegimos o por que es lo mejor que sabemos hacer pero esta presión actual me hace analizarme constantemente y eso que aun me quedan unas semanas para ser cuarentona…

Esta es la razón para iniciar este Blog, va a ser mi psiquiatra personal y quizás si alguien lo llega a leer le sirva de algo. De adolescente nunca fui capaz de escribir un Diario, y mira tu por donde me da por hacer algo por el estilo fuera de tiempo y de forma pública, yo como siempre haciendo las cosas contracorriente y más dificil.

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Publicado en Cumpleaños, Sociedad, Vida | 1 comentario